lunes, 29 de septiembre de 2014

5.1. MITOS Y LEYENDAS

Continuando con el tema de los mitos y leyendas, nos encontramos con los mitos antropomorfos masculinos, representados por figuras masculinas del mal y los más generalizados son: el Mohán, el Patetarro, el Hojarasquín del monte, el Cucacuy, los Duendes, el Diablo o Mandingas, el Poira, el Tunjo, el Sombrerón, el Cazador, el Jinete Negro, el Hombre Caimán, el Fraile o cura sin cabeza, el Guando, el Judío errante, los Meneses, Chenche, el Familiar, Mareco, el Ermitaño y otros.

EL MOHAN

Es un ser mítico musgoso, cubierto todo en pelo, con abundante cabellera, ojos brillantes, con figura de indio viejo, con uñas largas y afiladas.  Le gusta vivir en las montañas, en las hondonadas, en los peñascos, playones de los ríos, rocas vecinas a las quebradas, en pozos oscuros y profundos ríos.

A veces aparece como un hombre gigantesco con barba y cabellera abundantes, ojos rojizos de intenso brillo como las brasas encendidas, boca grande, dientes de oro, tez quemada de indio viejo, aparentemente juguetón, enamorado, obsequioso y serenatero que persigue a las muchachas lavanderas.
Le gusta enredar a los pescadores y jugar con sus atarrayas, chancero, robando las carnadas y anzuelos de los pescadores.

EL PATETARRO
Los campesinos lo describen como un genio maléfico que tiene una pata podrida, la cual lleva en un tarro de guadua y que segrega un líquido maloliente que destruye las cosechas. Su presencia por los campos es pestilente y se considera como el anuncio de calamidad, muerte e inundaciones.


EL HOJARASQUIN DEL MONTE
Hace su aparición de diferentes formas, con cuerpo musgoso, cubierto de líquenes y helechos y entrelazado de bejucos con corona de flores silvestres. Algunos campesinos lo han visto como un hombre árbol en movimiento, otros como un monstruo, mitad asno hacia arriba y mitad hombre hacia abajo; o también aparece en figura de mono tamaño gigante y siempre peludo y con mucho musgo y hojas secas. Algunos creen que es producto de las relaciones sexuales entre un hombre y una bestia.

LOS DUENDES
Son espíritus traviesos, pequeños diablillos, perversos e impertinentes que hacen presencia en nuestros campos y aldeas. 

Los Duendes se meten por todas partes y todo lo embrollan y esconden; su especialidad es tirar piedras, les gusta correr baúles, camas y hacer ruidos extraños que causan espanto a las gentes; persiguen a las muchachas casaderas, día y noche, hasta que las desesperan y enferman.

Los Duendes provocan tempestades, cuidan o destruyen los campos, hacen jugarretas a los hombres y asustan desprevenidamente. A veces se aparecen en forma de enanitos o de niños pequeños con trajes llamativos de color rojo y verde y llevan sombreros de paja de alas enormes en la cabeza, tocan flautas o tiples.

Los mitos y leyendas más escuchados en gran parte de la población de La Virginia, son:

EL ARBOL QUE SE MUEVE
En las afueras del pueblo en la vía saliendo de La Virginia hacia Medellín se habla de un árbol que queda al lado del Matadero Viejo. El diseño de la vía fue realizado con varias curvas sucesivas y frondosos árboles que además de producir sombra, decoran el paisaje natural y se dice que hay un árbol en especial, que se corre hacia la carretera causando accidentes automovilísticos a los que transitan en las horas de la madrugada.

EL PEZ DORADO
Cuentan los areneros que en un sitio llamado la bocatoma, en el cual el río Risaralda desemboca en el río Cauca, cuando el nivel del río baja en el verano se ve la vela de un barco cargado con oro que allí se hundió y en este mismo lugar un pez gigantesco alumbra en la noche.

EL BAGRE
Los pescadores de La Virginia Cuentan la historia del gran bagre que se encuentra en un sitio del río Cauca llamado los chorros; dicen que este pez es capaz de devorar un hombre con gran facilidad, además de esto han intentado pescarlo con ganchos de carnicería, colocando como flotas, canecas de metal vacías de 55 galones, pero la fuerza, habilidad y sabiduría de este animales tan enorme que evade las trampas con gran facilidad.

LA TACONERA
Quienes la han visto cuenta que es una señora con grandes tacones que altas horas de la madrugada sale y provoca espanto a quienes la ven, además dicen que no tiene rostro.

Esta es una vieja leyenda urbana de Santa Clara, Cuba, donde era antes de 1959 muy difícil comprar un par de zapatos. cuenta la historia que existía en una esquina céntrica de la ciudad un famoso prostíbulo, donde una de sus más conocidas prostitutas se llamaba Sara, y siempre andaba vestida de rojo. su cliente fijo era un empresario que le había regalado un par de zapatos con unos tacones muy altos y con el fondo de metal, para que sonara de una manera característica cuando caminara y así él la reconocía, cuando caminaba por ahí y sentía los pasos metálicos. la esposa de éste hombre conocía de sus andanzas, así que pagó a un matón para que asesinara a Sara y en efecto, dos días después apareció en un callejón el cuerpo de Sara desnudo, la habían violado y cortado la garganta con un cuchillo, lo único que traía puesto, era sus zapatos. el prostíbulo quebró, pues ninguna mujer quería trabajar allí, al pasar los años esa esquina se conoce como la esquina de la taconera, pues al pasar por ahí, puedes sentir el sonido metálico de los tacones de Sara caminado a tus espaldas, y si miras hacia atrás podrás ver su cuerpo desnudo con la sangre brotando de su garganta y ya te perseguirá hasta donde vayas si no te conviertes en su cliente.

"Entre tinto y tinto tomo nota
sobre tanto que escucho y
dejo que mi imaginación reconstruya
la historia de mi pueblo"

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